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OPINION: La obra Mozart La Para y su premio: JM Hidalgo, mejor director

Por: Luís Manuel Flores

La ola de críticas que se levantó hace unas semanas a raíz del premio otorgado por el Ministerio de la Juventud al cantante urbano Mozart La Para, ha beneficiado mucho en términos de experiencia adquirida a quienes buscamos practicar la ecuanimidad y el neutralismo, pues, si es notable la realidad de que los poco más conservadores encontraban en cada inicio de sesión (¿debo detallar?) una razón para justificar y fortalecer sus argumentos, no menos cierto es que los seguidores del afamado intérprete también defendían su causa y de paso, brindaban -inconscientemente; digo, porque no se debe tener capacidad de razonamiento lógico para defender tal asunto- elementos de prueba y ganancia de causa a los de la otra facción (o, por su seudónimo, ``los firmantes del documento´´.

Entre los seguidores de Mozart destacan, por la capacidad de alcance que les facilita su oficio, unos ``locutores´´, que al desahogar su ira explayaron todo su refajo y dieron muestra fehaciente de porqué defienden su germen… Las ofensas estuvieron a la luz de las ondas hertzianas, viabilizadas por estos individuos que a raíz de verse beneficiados por este hábitat donde sobrevive el audaz y más habilidoso, pues han llegado a un sitial donde se les facilite el acceso a los micrófonos. (Recomiendo el artículo ``De maestros y mediocris habilis´´, Carlos Sangiovanni).

Una cohesión: Mozart La Para y los locutores sin ética ni profesionalismo. El meollo de esta insalubre realidad cultural: Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía.

En fecha de no me acuerdo, un día del año tampoco, envié una carta vía Watsapp al señor JM Hidalgo, quien es presidente de esa dependencia del Ministerio de (in) Cultura pidiéndole una respuesta al porqué de esas ``evaluaciones´´ por todo el territorio nacional, sin un fin que no sea contaminar los medios aún más.

Esperando una respuesta alentadora, pues se trataba de una persona con un acervo cultural muy extenso y con suficiente capacidad para comunicar, terminé llevándome tremenda decepción, su respuesta: ``Nuestro trabajo es evaluar. De los dueños y directores de medios depende calificar el personal que va a salir al aire´´. ¿Puede alguien descifrarme tan descabellada incoherencia? Por el momento pensaré que lo más lógico es que ambos sectores intercambien de papel…

Finalmente opté por convencerme de que se trata todo esto de un perfecto e impecable eufemismo económico. Mientras tanto, habremos de prender una hookah mientras nos mareamos esperando que cierren tan inútil entidad o, de lo contrario, que un descerebrado arma`o y que esté bebi`o, asalte a sus directivos en busca de los cuartos que se han ganado en las ``evaluaciones´´.


Nota: No acepto comentarios estrujándome que no fui neutral ni ecuánime, recuerden que estamos practicando…