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martes, 20 de marzo de 2018

BOUMEDIENE INVADE A REPÚBLICA DOMINICANA

Parturientas haitianas en hospitales de la República Dominicana.
Foto: Fuente Externa.

Por: César Rodríguez

Durante la sesión de la Asamblea de la Naciones Unidas del año 1974, Houari Boumédiène, presidente de Argelia, expresó lo siguiente: "Un día millones de hombres abandonarán el hemisferio sur para irrumpir en el hemisferio norte. Y no lo harán precisamente como amigos, pues irrumpirán para conquistarlo. Y lo conquistarán poblándolo con sus hijos. Será el vientre de nuestras mujeres el que nos dé la victoria".

Pareciese que lo expresado hace más de cuatro décadas se hace visible cada inicio de año en la República Dominicana, cuando los diarios de circulación nacional y otros medios de comunicación se hacen eco del total de nacimientos registrados durante el primer día de cada año.

Ya las estadísticas no asombran a nadie al indicar que mayoría de esos nacimientos, corresponden a madres extranjeras, específicamente de nacionalidad haitiana.

De igual modo, poca sorpresa provoca entre los dominicanos conocer que una considerable cantidad de recursos, producto del pago de impuestos por parte de los dominicanos, va destinado a rendir servicios de salud a parturientas que cruzan nuestra frontera de forma ilegal para dar a luz en territorio dominicano.

En mayo del pasado año 2017, el periódico El Nacional titula una información de la siguiente manera: “$5 MIL MILLONES GASTA RD AL AÑO EN PARTOS DE HAITIANAS”

La información advierte que: Más de cinco mil millones de pesos invierte el gobierno anualmente en atenciones a embarazadas haitianas; muchas, traídas por mafias para que alumbren en hospitales del país, dicho estos el director del Servicio Nacional de Salud en ese momento, el doctor Nelson Rodríguez Monegro.

En el desarrollo de la información Rodríguez Monegro dijo: “estas mujeres en gestación son ingresadas por la frontera “por cárteles integrados por haitianos y dominicanos”.

Cabe destacar que muchas de estas parturientas no reparan en decir que pagan tarifas sobre los 5 mil pesos para ser trasladadas desde Haití a República Dominicana.

De igual modo, el entonces funcionario estatal del renglón salud, aseguró que entre el 80 y 90 por ciento de los partos en los hospitales de la región fronteriza, corresponden a haitianas.

No queremos en modo alguno que se entienda que hacemos un llamado al desconocimiento de la existencia de derechos fundamentales como el de la salud. Como signatarios de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, entendemos que es deber asumir nuestra cuota de responsabilidad al momento de que tales situaciones hagan presencia en nuestro territorio.

¿Cuál es el problema entonces?

La lógica elemental advierte que nuestra solidaridad con el enfermo nunca deberá llegar hasta el punto de contagio.

Históricamente nuestra nación ha dado muestras auténticas de solidaridad con el pueblo haitiano.

Aquí no se trata de solidaridad o de hermandad, de racismo o xenofobia, se trata de que la solidaridad y la hermandad no suplanten el sitial de las reglas de juego establecidas a lo interno y externo del territorio dominicano en términos migratorios.

Se trata de que desde el estado y quienes gobiernan asuman un compromiso real de hacer cumplir las normas establecidas en pos de salvaguardar y garantizar primero, los derechos fundamentales de los dominicanos como hijos e hijas de esta gran casa.

Hoy la realidad que nos pasa frente al rostro es la de una gigantesca estela de pasivo migratorio, gracias a la corrupción, dejadez y mediocridad con la que generacionalmente los gobiernos dominicanos han manejado el tema de la frontera.

Hoy una literal invasión de vientres sucede ante nuestras narices, a diario nacen decenas de niños en un contexto de ilegalidad y el país evidentemente se ve imperativamente forzado por fuerzas que desconocemos a utilizar recursos para volver legal todo un proceso ilegal en desmedro de los hijos de quisqueya.

Es penoso ver cómo junto al presupuesto destinado a las madres extranjeras, desde el estado se invierte en placebos y analgésicos momentáneos de seguridad fronteriza, tratando de desviar la atención a la infección de corrupción, de las acciones conjuntas de militares políticos-funcionarios y grupos empresariales-económicos con mafias y carteles que agudizan esta nueva forma de invasión, lenta pero evidentemente efectiva.

Rogamos para que en algún momento se inicien acciones reales sobre las verdaderas causas de este mal, antes de que sea demasiado tarde.

Diario El Plural - www.diarioelplural.net